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Prospectivas para la Gestión Aeroportuaria más allá de julio de 2018

*Publicado en: [https://heraldodemexico.com.mx/tendencias/piensa-joven/ ]

El crecimiento de la infraestructura aeroportuaria es de vital importancia si queremos que nuestro país sea un verdadero polo de inversión, tanto nacional como extranjera. Ante la incertidumbre de lo que pueda ocurrir con el TLCAN, el desarrollo de los puertos de marina mercante y aeropuertos es crucial. En el último trienio, proyectos como el Nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México, la nueva terminal del aeropuerto de Cancún, la ampliación del Aeropuerto internacional de Guadalajara, la próxima amplaición del Aeropuerto internacional de Monterrey, etc. Han sido respuestas que buscan achicar el agua para que la nave no se hunda. Esto es porque las respuestas han sido paliativas, es decir, salir del problema inminente, más con una mentalidad de supervivencia que de avance.  Ya lo anunció recientemente Alexandre de Juniac, presidente Internacional de IATA (Asociación internacional de Transporte Aéreo):

Nos dirigimos hacia una crisis infraestructural. Con esta sentencia lapidatoria, Alexandre de Juniac, director ejecutivo de la Asociación de Transporte Aéreo Internacional (IATA) buscó llamar la atención acerca de los problemas de la red aeroportuaria mundial que, de seguir por el camino actual, provocarían el desplome no solo de la industria de la aviación, sino también del desarrollo económico y social en su conjunto.

En México, con la contienda electoral en puerta, los ingredientes para un caldo de preocupación están ya mezclándose: Primero la promesa de AMLO para revertir el proyecto del NAICM  –o al menos de auditarla y revisarla—, el subdesarrollo de algunos aeropuertos que podrían impulsar más el desarrollo como el de Palenque; Tijuana; el de Guadalajara con sólo una pista y problemas recurrentes con los ejidatarios –disputa con la SCT que no se ve con pronta y fácil solución—, etc.

Otro tema –del que se habla relativamente poco—, es el relacionado con la reforma energética la cual ha venido a romper el monopolio natural que tiene todavía ASA en la distribución y suministro de turbosina y gasavión. Desde 2014, la apertura debe ser total, y ahora el tema no se regula por las leyes que rigen la aviación sino por las Ley de Hidrocarburos. Recientemente, la Asociación de Transporte Aéreo de América Latina y el Caribe (ALTA, por sus siglas en inglés), a través de su director ejecutivo, Luis Felipe de Oliveira, se quejó de lo caro que resulta adquirir turbosina en el país.

En el mediano y largo plazo, un cambio en la comercialización y la estructura de importación del combustible para aviones generaría una respuesta positiva que permitiría a las aerolíneas contribuir aún más en el país y apoyar el crecimiento de éste

La solicitud del cambio se debe a que el precio para adquirir el combustible en México es el más alto de América Latina. Y es que la apertura del mercado de combustible de acuerdo a la reforma—, debió ya haber iniciado. Pero ASA (Aeropuertos y Servicios Auxiliares), con un monopolio –que primero obedeció a razones naturales—, debe estar lista ya para la competencia. Este sexenio hemos visto como la batalla para poner en marcha las reformas estructurales y para alistar para la competencia y la eficiencia las entidades gubernamentales —no sólo las empresas productivas del Estado—, ha costado mucho. Todos aprendiendo, todos buscando erradicar vicios, proceso el cual también se ha visto acompañado de una corrupción amplia y una transparencia a medias.

¿Qué va a pasar entonces con el sector aeroportuario después del de julio de 2018? Es difícil construir un escenario detallado, pero es relativamente fácil señalar algunos escenarios a evitar. Por ejemplo, un aeropuerto operado por el gobierno de forma directa estará a merced de las patologías propias de la burocracia. Un enfoque paternalista e intervencionista por parte del estado en la gestión de los aeropuertos del país los convertiría en tiempo record, en elefantes blancos—con la consecuente sangría financiera que eso supone—. La inversión extranjera recientemente ampliada en la legislación de la materia para el caso de la operación aeroportuaria y del transporte aéreo debe respetarse y dejar que se despliegue, pues traerá consigo buenas prácticas, transferencia de tecnología y conocimiento y la posibilidad de responder a estándares globales. Es urgente que la infraestructura aeroportuaria mexicana esté lista para la competencia en tema de eficiencia y calidad de los servicios y así fomentar la certidumbre para la exportación e importación, así como para el tráfico de personas. Para ello es necesario renovar la política aeronáutica nacional, actualizarla y ejecutarla de modo que nos fortalezca cara a cualquier escenario posible de comercio exterior.

Si alguno de los candidatos presidenciales, con sus planes o propuestas llegase a poner en entredicho estos aspecto —en mi opinión—, sería un fuerte retroceso para nuestro país.

Rodrigo Soto-Morales

Profesor de Derecho Aeronáutico

Universidad Panamericana

Twitter: @rsotomorales

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