Primer año de gobierno: mesa de análisis

Toma de Protesta... la campaña terminó hace cinco meses.



     
                                                                                                                                                              


Hoy, el Presidente rindió protesta. En la cual protestó guardar y hacer guardar la Constitución de la República y las leyes que de ella emanen. Hoy Andrés Manuel López Obrador  pudo haberle hablado al mundo... En lugar de eso, le habló solo a sus adeptos y prosélitos. Hoy pudo dejar de ser el candidato eterno y convertirse en hombre de Estado. No hubo evolución sino persistencia.

El discurso resultó un repaso de promesas. Repetitivo y consabido. Una falta de creatividad para aprovechar mejor un momento histórico, refrescar el mensaje y construir después de las críticas de los últimos cinco meses es notable. Una gran oportunidad desperdiciada.  Expresiones como “me canso ganso “, resultaron fuera de lugar, no era la ocasión para eludir la elegancia y estatura de léxico. Gobierna para todos. Había que hablar conforme a la investidura en un acto formal y constitucional. 

El mensaje de protección a la inversión y a la competencia justa... Respeto a la autonomía de Banco de México fue de lo poco rescatable de la arenga de San Lázaro. La campaña terminó hace cinco meses: fue un discurso demagógico y populista en toda su extensión ... Es una pena.

No fue un discurso de un jefe de Estado, volvió a ser un mitín de campaña: esperaba mucho más. La dialéctica entre el neoliberalismo y el bien es equivocada, maniquea y manipuladora. Ir contra la privatización es convertir al Gobierno en patrón y por tanto productor... La historia ha demostrado repetidamente que esto es mucho peor.

Nada más comenzar su alocución, pareciera que el presidente estuviera justificándose anticipadamente ante lo que pudiera venir con el señalamiento y lamento de los males que aquejan al país. Otra vez el uso de adjetivos y la diatriba. Pero ahora portando la banda presidencial. Ahora parece que el discurso presidencial busca construir la narrativa que encajone la lectura política contemporánea. Poco elegante y poco conciliador. La denuncia era para la etapa de campaña, terminó hace cinco meses. 

El anuncio de reforma radicales a la Constitución sin el consenso de las minorías parlamentarias y los gobiernos estatales es un mal augurio. La Constitución no sólo es una herramienta ejecutiva, la Constitución es el depositario de la identidad, de los intereses, de la proyección del futuro nacional; por eso no debe estarse reformando a cada rato. En México se cree que modificar la Constitución es como si fuera una piedra filosofal, que por hecho de modificar el texto constitucional crearemos nuevas realidades de orden político y eso es falso. 

Sí, de corazón deseo estar equivocado... Sí, de corazón deseo que Andrés López Obrador sea un buen presidente. Deseo un México mejor para todos. Hay signos objetivos para la preocupación pero aún no hay motivos reales para el pesimismo. 

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