Primer año de gobierno: mesa de análisis

Mérito y Riesgo

*Publicado en:[https://www.informador.mx/suplementos/Claves-para-que-a-todos-convenga-su-eleccion-20180707-0103.html]


Al momento  de escribir estas líneas cabe decir que la victoria de Andrés Manuel López Obrador y de MORENA ha sido un verdadero “Tsunami Electoral”. La esperanza depositada en él y su proyecto político es altísima. Sin duda se trata de una esperanza consecuencia de un voto de castigo. El 1º de julio habló el hartazgo y la desigualdad. El voto hizo iguales a los desiguales y dio voz a los que estaban hartos de un sistema que continuaba generando inequidad. Canalizó el reclamo de manera pacífica e institucional. Esa es la grandeza de la democracia. Ya terminó la temporada de los prejuicios. Es momento de un buen juicio. Juicio constructivo. La altísima y activa participación en esta elección, es muy buena noticia para el país. Se consolidó nuestra democracia. Ahora hay que consolidar nuestras instituciones. Hasta el momento, según los resultados preliminares y conteo del INE, la avalancha es de 60% en favor de AMLO y las opciones restantes apenas rozan el 40%, a lo que se suma su inobjetable mayoría en el Congreso (ambas cámaras), que con los dispositivos constitucionales como el del artículo 54, fracción IV señala que ningún partido político podrá contar con más de 300 diputados por ambos principios, buscan hacer contrapeso al “bono democrático” obtenido. Pero es dable pensar que sus aliados (PES y PT) completarán la tarea. ¿Me pregunto si tal concentración de poder es sana para la convivencia política de este país?

Si bien en este par de días transcurridos desde la elección, la actitud de AMLO y sus más cercanos ha sido prudente y moderada, ¿seguirá siéndolo dentro de tres años? ¿aprovechará las elecciones intermedias del 2021 para mantener su mayoría y consolidar su proyecto político e ideológico? ¿será de verdad un gobierno populista y autoritario? Tales preguntas sólo las responderá el tiempo. Los que no votamos por él esperamos que nuestra suspicacia sea equivocada. Sin embargo, para una sociedad donde se busca que exista el “pluralismo razonable”, tal concentración de poder exige claros contrapesos institucionales y garantizar las libertades civiles. ¿Qué sigue? Velar por tales libertades. Proteger la Constitución y la división de poderes. A convivir con todos. A tender puentes y cicatrizar heridas. A participar más. Más sociedad y menos gobierno. Y algunas claves para que la vida democrática e institucional del país se consolide más allá de jornadas electorales son:
  1. Una oposición constructiva, sólida y creciente. Vigilante, proactiva no reactiva. Con voz firme y propositiva. Que denuncie los abusos, errores y negligencias del gobierno, sí, pero con propuesta y abierta al diálogo. Con plataforma de trabajo, con capacidad de reconocer los aciertos y dispuesta a hacer equipo cuando haya consenso.
  2. Evitar la actitud de pensamiento único y revanchista. Esto fue lo que llevó a la crisis a Venezuela. Es cierto que existe desigualdad y hartazgo en México, pero un cambio profundo y verdadero, toma en cuenta a todos, incluso a los libertarios, pues como enuncia el decálogo de William J.H. Boetcker (1916): no es posible  crear prosperidad desalentando la iniciativa propia; no es posible  fortalecer al débil, debilitando al fuerte; no es posible  ayudar a los pequeños, aplastando a los grandes; no es posible  ayudar al pobre, destruyendo al rico; no es posible  elevar al asalariado, presionando a quien paga el salario; no es posible  resolver sus problemas mientras gaste más de lo que gana; no es posible  promover la fraternidad de la humanidad, admitiendo e incitando el odio de clases; no es posible  garantizar una adecuada seguridad con dinero prestado; no es posible  formar el carácter y el valor del hombre quitándole su independencia (libertad) e iniciativa; no es posible  ayudar a los hombres realizando por ellos permanentemente lo que ellos pueden y deben hacer por sí mismos. 
  3. Prudencia. Como lo dijo en su discurso de triunfo, debe tomar decisiones prudentes. Pensar despacio y actuar de prisa, tomando a todos en cuenta. AMLO y MORENA son depositarios de un capital político nunca antes visto en la historia reciente de México, y esa misma ilusión y esperanza es para ellos mismos una bomba de relojería, y dentro de tres años, puede estallar en sus propias manos. Hoy, el PRI, podría decirles qué se siente.
  4. Administrar su capital político. Si MORENA y su proyecto político quiere trascender más allá de su líder hegemónico, de su símbolo y caudillo, debe entender que se trata de una carrera de fondo, no de velocidad. El efecto pendular del 1º de julio pasado es eso: un efecto pendular, que como se desplazó hacia ellos, puede desplazarse con la misma fugacidad lejos de ellos. El temperamento mexicano es volátil, ya son 20 años de transiciones y al parecer ninguna propuesta satisface.
  5. Cumplir. Por lo menos, las promesas de reducir la corrupción y lograr escuela y trabajo para todos los jóvenes. Y para lograr esto último su aliado principal es la iniciativa privada y las élites empresariales. Las transformaciones que implican cambio de estructuras socioeconómicas, llevan su tiempo e implican variables ajenas a los agentes que las impulsan. Considero imposible que cumpla todo lo que prometió. Ojalá me equivoque.
  6. No revertir las reformas estructurales. Respetar la Constitución, la inversión y matizar la ejecución de sus promesas de campaña en este tema es vital. Se trata de atraer la inversión, no de ahuyentarla. Dar certeza a las inversiones y su marco jurídico así como a su entorno macroeconómico es lo que hará posible que la deuda y la acción tributaria del Estado se mantenga en los parámetros de salud y crecimiento financiero. De otra forma, será cuestión de tiempo que surja el enojo, la decepción y se pierda una dinámica social constructiva. Es la iniciativa privada la que debe generar la riqueza y toca al gobierno garantizar las condiciones para ello.
  7. Impulsar una economía del conocimiento y la tecnología; basada en la investigación y el desarrollo. Si intenta una “contra-reforma educativa”, debe ser por aquí el camino. De otra forma el rezago y la falta de competitividad de México frente al resto del mundo será de proporciones abismales. Corea es un buen ejemplo de políticas públicas en este ámbito.
  8. Seguridad, justicia y disminución de la violencia. Como ya he señalado antes en otros espacios, sin duda recuperar el territorio a manos del Narco o del Crimen Organizado es una tarea transexenal. Tanto en temas de Seguridad Pública como en  Seguridad Nacional — relacionados pero distintos en su objetivo así como en su implementación estratégica, táctica como operativa—, urge que en México, las políticas públicas, los planes nacionales y locales de acción sean transexenales, colaborativos y coordinados. No hay estrategia que sea buena si no responde a un enfoque dirigido a fortalecer a los cuerpos de policía locales: es decir, municipal y estatal.  Para ello habría que lograr el destino eficaz de presupuesto para poder lograr el reclutamiento de personal que pase los controles de confianza.  Este es quizá el primer problema. Que es de factor humano.
  9. Huir de la tentación del autoritarismo. Recibirá mucha presión de movimientos afines a su ideología instalados en el poder de naciones hermanas latinoamericanas. Pero también recibirá presión y constante cortejo de los EE.UU. y Europa —cuyos populismos y socialismos en el poder son menos radicales—. El pueblo de México ya dejó claro en sus historia que prefiere un democracia imperfecta a una dictadura. Contamos con una población plural y diversa que no aceptaría este modo de gobernar.
  10. Ser un demócrata de facto. Tal vez  sus correligionarios no coincidan,, pero si Andrés Manuel y su grupo saben ser “líderes que se adaptan”, ante el fracaso de algunas políticas neoliberales, podrán mantenerse siempre como la opción y contrapeso al capitalismo inmoderado. Su halo romántico y su fragancia utópica se mantendrán vigentes, lo que siempre resultará atractivo para las juventudes idealistas. Ya son dos siglos y dos guerras mundiales que atestiguan la sobrevivencia de este tipo de masas populares, pues es cierto que la igualdad, armonía y la equitativa distribución de la riqueza son realidades que el liberalismo no ha podido conseguir.


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