Drones y Seguridad Nacional

Honor a quien honor merece


Sin duda, las fuerzas armadas tienen el reconocimiento y el agradecimiento del pueblo de México. Su lealtad institucional, su eficiencia, eficacia, orden y disciplina, en suma: su profesionalismo y su vocación de servicio abnegado está a la vista de todos. Son ya muchas décadas que bien les han merecido un reconocido prestigio técnico y social. Por eso hay que cuidarlas. Cuidar su identidad institucional, su desempeño conforme a su misión y diseño constitucional es un imperativo para poder seguir contando con esa solidez y apoyo de manera sustentable.


Ser federación –en la materia y en la forma– no es fácil; mucho menos ser una república. Encarnar lo descrito en el artículo 40 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos es un reto para todos: Es voluntad del pueblo mexicano constituirse en una República representativa, democrática, laica y federal, compuesta por Estados libres y soberanos en todo lo concerniente a su régimen interior, y por la Ciudad de México, unidos en una federación establecida según los principios de esta ley fundamental. 


Esto implica el compromiso de los tres poderes de la unión, y de los tres niveles de gobierno –federal, estatal y municipal–; y de la sociedad civil. Por ello, con relación a los  temas de la inseguridad y la corrupción no es posible dejarle todo el paquete, toda la tarea a las fuerzas armadas, al Ejército Méxicano y Fuerza Aérea y a la Secretaría de Marina y Armada de México. Ellos sí han cumplido con su misión y objetivos desde siempre, y cuando se les exigió conforme al régimen legal internacional y nacional en materia de Derechos Humanos que mejoraran, lo hicieron, y decir que no fue así por algunos casos aislados es tan injusto e inexacto como tomar la parte por el todo al apreciar la realidad. Donde hay humanidad hay error, pero también hay responsabilidad.


Hoy somos testigos como el peso de las mochilas de nuestros soldados y marinos se recarga. Desde todos los frentes sociales y gubernamentales se les pide más. Y eso nos preocupa mucho a algunos. Primero porque no es justo. Si ellos tienen que asumir nuevas misiones y tareas es porque alguien no ha hecho y no está haciendo su trabajo. Así de simple.   


Migración, aduanas, seguridad pública, etc.; que buenos somos para reclamar que se cumpla el artículo 1º constitucional, pero que fácil se nos olvidan el 21, el 31, el 40, el 115, el 124, por mencionar algunos, y así forzamos el incumplimiento del 129 por la vía de los hechos.


Hoy nuestros institutos armados tienen que hacer y saber más, y por tanto se les pedirá más lealtad, más fidelidad y más de todo. Sólo espero que sea temporal, coordinado y de manera subsidiaria. La corrupción y la inseguridad –insisto– se deben combatir desde el ámbito local. Es de esperar más de un presidente municipal que del Ejecutivo Federal, pues el municipio es para la federación la “base de su división territorial y de su organización política y administrativa” como dice el 115 constitucional, y como espero siga diciéndolo muchos años, de lo contrario, la república y la federación como las conocemos estarán en peligro de extinción.

               

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